Si los vecinos del norte me permiten la caricatura, proveniente de un madrileño chulesco, Mariano Rajoy ha sido hoy fiel a su origen gallego. Para muestra, un botón:
“Creo que ya hemos subido suficientemente los impuestos; ahora, dicho esto le digo que es perfectamente conciliable ir reduciendo el déficit publico con no hacer ninguna subida de impuestos más en los próximos meses; ahora, de la misma manera que le digo eso, también tengo que decirle que en la vida nada es para siempre".
Es decir, digo al público que hemos subido los impuestos, esos que dije que no iba a subir, lo suficiente, digo que es posible crecer económicamente sin sangrar más a las familias, pero, ni lo uno ni lo otro, porque no le aseguro que no vaya a subir los impuestos en un futuro. Esa fue la respuesta que un periodista se llevó cuando osó preguntarle por una hipotética subida del IVA al 20%, tal y como le vienen reclamando desde Europa.
Pero, Presidente, ¿no se supone que había que dar un mensaje de contundencia, eficacia y seguridad a los mercados? ¿Y eso se consigue diciendo que no tiene pensado subir los impuestos pero que no nos lo creamos mucho porque lo mismo los subo (a la vuelta de las andaluzas)?
Una cosa está clara: lo que Mariano Rajoy sí descarta es bajar los impuestos, pese a que ello, según se repitió por activa y por pasiva a cada bandazo del otrora presidente Zapatero, fomentaría la creación de empleo y el consiguiente crecimiento económico.
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