sábado, 18 de mayo de 2013

La libertad de no tener vivienda en propiedad

Si eres joven, no seas insensato. NO COMPRES VIVIENDA EN PROPIEDAD. No te embauques en un proyecto de vida que podría haber cambiado drásticamente, a mejor, por el mero hecho de que te llenen la cabeza con falsos lemas como “alquilar es tirar el dinero”.

Primero, eres joven. Seguro que hace cinco años tus ideas de la vida eran muy distinas a las de ahora. ¿Por qué iba a ser distinto ahora? ¿Por qué tienes que tomar la decisión financiera más importante de tu vida? Mucha gente se ha metido durante los años pasados en enormes hipotecas a cuarenta años, sin haber medido fríamente las consecuencias de sus decisiones.

Imagine dos sujetos con el mismo perfil profesional. Uno vive de alquiler, tirando el dinero según sus padres se empeñan en recordarle. El otro, vive feliz en su nuevo hogar, pagando una letra más pequeña que el que vive en alquiler. Ambos trabajan en una mediana empresa de material informático que les permite vivir cómodamente, sin sobresaltos. Un buen día, leen en el periódico una buena oferta, que encaja perfectamente con sus perfiles, pero en una ciudad a quinientos kilómetros de la suya. Es más, en otro país. Este nuevo trabajo ofrece un salario mucho mejor, una oportunidad de crecer profesionalmente envidiable y unas condiciones laborales, más allá del salario, infinitamente mejores. ¿Quién creéis que tendrá más fácil hacerse con él?

Puede parecer un ejempl simple, pero piénselo fríamente. Una vivienda en propiedad ata de pies y manos. ¿Está usted preparado para quedarse en un sitio?

No te endeudes. Controla tu dinero

El ser humano tiene una capacidad sorprenderte de embaucarse en pagos permanentes en cuanto logra tener un capital. Tan pronto como se tiene el primer trabajo, se busca tener un coche. En cuanto se tiene un trabajo estable, se busca una casa en propiedad. ¿Resultado? Somos esclavos de nuestras propias deudas.

Lo más importante en la vida es no tener deudas y, por el contrario, tener un colchón de seguridad. Hace poco leí una encuesta que sólo el 25% de los españoles tenían ahorrado más de una mensualidad. Lo que quiere decir que, en caso de emergencia, este 75% de españoles restante está en un serio aprieto.

Lo primero que tienes que hacer es pensar en crearte un fondo de seguridad. Imagina, por ejemplo, 2.000 euros. No pares hasta que consigas ahorrar ese monto. Si tienes que sacrificar tu ocio por un tiempo, o privarte de algún capricho, prívate. Cuando veas tus ahorros crecer, verás que valió la pena y que esos caprichos no te iban a hacer más feliz.

Una vez has alcanzado esa cantidad, intenta aumentarla progresiva y regularmente todos los meses, aunque sea poco a poco. Al poco tendrás dinero para poder comprarte ese coche de segunda mano, en lugar de comprar a crédito un coche de primera mano por el que pagarás un buen porcentaje más de su precio real, mientras su valor disminuye mes a mes.

Con la casa sucede lo mismo. Si bien nos han metido en la cabeza el lema “alquilar es tirar el dinero”, lo cierto es que alquilando se dispone de una mayor libertad. Piensa que, al comprar una casa, tendrás que hacer frente a una inmensa cantidad de intereses que, en el mejor de los casos, puede suponer hasta el 50% del precio de la vivienda. Pero, ¿qué sucede si encuentras una buena oportunidad de trabajo en el extranjero? Estarás atado de pies y manos a tu ciudad, no pudiéndote tan rápidamente como otros.

Posted on 11:21 | Categories:

Los ingresos pasivos, una fuente de riqueza

¿Qué es un ingreso pasivo? ¿Qué lo diferencia de un ingreso activo? La respuesta es sencilla. Un ingreso activo es un salario de un empleado por cuenta ajena, por ejemplo. Es un intercambio directo entre tiempo y dinero. Si trabajas para una empresa, ocho horas al día, cinco días a la semana, y percibes una cantidad de dinero por ello, eso es un ingreso activo. En la medida en que dejes de trabajar, de dedicar tu tiempo a esos menesteres, dejarás de percibir salario, es decir, dejarás de percibir el ingreso.

Un ingreso pasivo es distinto. Un ingreso pasivo es todo aquel que se genera sin intercambio de tiempo. ¿Quiere decir esto que ha caído de la nada? Ni mucho menos. Seguramente, para lograr tener un ingreso pasivo has tenido que tener un ingreso activo antes. Pongamos un ejemplo: una casa en alquiler.

Una casa en alquiler generará a su propietario un ingreso pasivo. Simplificando, el propietario no tiene nada que hacer para obtener esos ingresos. En la medida de que la casa esté alquilada, los ingresos llegarán mensualmente a su cuenta. Pero, claro, usted habrá tenido antes que dedicar tiempo y dinero a la compra de la casa.

Otro ejemplo pudiera ser una página web, preferiblemente de temática atemporal. Imagínese una página web de viajes, en la cual el autor ha dedicado mucho tiempo a escribir artículos sobre destinos turísticos. Una vez posicionada la página web en los principales buscadores, la gente que esté buscando qué ver en alguna de las ciudades de las que ha hablado, llegará a su web, y, muy probablemente, muchos entrarán en la publicidad que patrocina su web. Así, el autor del sitio web percibirá un ingreso sin que haya tenido que mediar intercambio entre ellos. Sólo necesito dedicarle tiempo y esfuerzo. Después, los ingresos pasivos le generarán dinero automáticamente.

No importa que el ingreso pasivo sea pequeño. Piénselo, menos da una piedra. Piense en una idea, póngase un objetivo no muy ambicioso (para no desanimarse antes de comenzar) y consiga sus primeros ingresos pasivos. Piense que, aunque fueran cincuenta euros al mes, bien merecen una cena.

Posted on 11:13 | Categories: